MARÍA, TORRE DE MARFIL

Esta letanía que hace referencia mediante un símbolo a Nuestra Madre nos toma de la mano para expresar varias cualidades. En este análisis vamos a auxiliarnos de San Luis María Grignon de Monfort en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen. Preparación del Reinado de Jesucristo.

Una torre cuenta entre sus características con la grandeza y fortaleza. Una estructura admirable y refugio seguro que se construye para resguardar algo valioso. 

Todo esto es María: grande , “… Por su grandeza excepcional María es la excelente obra maestra del Altísimo …”,  “…porque Ella es la obra maestra de las manos de Dios tanto en el orden de la gracia como en el de la gloria.”, “… la altura de sus méritos, elevados por Ella hasta el trono de la divinidad, es inaccesible…”; admirable, “…todo pregona y exalta a la admirable María.”; refugio, “María es tan caritativa que no rechaza ninguno de los que imploran su intercesión, por más pecador que sea, pues -como dicen los santos- jamás se ha oído decir que alguien haya acudido confiada y perseverantemente a Ella y haya sido rechazado. Ella es tan poderosa que sus peticiones jamás han sido desoídas. Bástale presentarse ante su Hijo con alguna súplica para que Él la acepte y reciba y se deje siempre vencer amorosamente …”; y seguridad,  “Ella es el sublime y divino mundo de Dios, lleno de bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, quien ocultó allí, como en su seno, a su Unigénito, y con Él lo más excelente y precioso.”, “… ni quiso venir al mundo a la edad de varón perfecto, independiente de los demás, sino como niño pequeño y débil, necesitado de los cuidados y asistencia de su santísima Madre”. Todo eso es María.

El otro símbolo, el marfil , es uno de los objetos más bellos de la naturaleza. Es símbolo de belleza, pureza, limpieza y generosidad. Objeto codiciado de una blancura dulce, apacible y amorosa. 

Todo esto es María. Su alma es limpia, hermosa, apacible y pura, “… No es el sol, que con la viveza de sus rayos podría deslumbrarnos a causa de nuestra debilidad. Es hermosa y apacible como la luna (Cant 6,10), que recibe la luz del sol para acomodarla a la debilidad de nuestra vista.”, es dulce, amorosa y generosa, “La Santísima Virgen es Madre de dulzura y misericordia, y jamás se deja vencer en amor y generosidad.”, Todo eso es María.

¿Qué nos significa a nosotros este cúmulo de cualidades? ¿Qué hace con las obras que le ofrecemos y entregamos en devoción? “Esta bondadosa señora las purifica, embellece, presenta a Jesucristo y hace que su Hijo las acepte.”, “Las purifica de toda mancha de egoísmo y del apego aun imperceptible que se desliza insensiblemente en las mejores acciones. Tan pronto como llegan a sus manos purísimas y fecundas, esas manos -jamás estériles ni ociosas y que purifican todo cuanto tocan- limpian en lo que le ofrecemos todo lo que tenga de impuro o imperfecto.”, “Las embellece, adornándolas con sus méritos y virtudes. “ 

Y las entrega en nuestro nombre a Dios. Para que sean más fácilmente aceptadas por que El no rechaza a su Madre. “Ella es el camino más fácil a Dios”. “Esta devoción es camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Nuestro Señor, en la cual consiste la perfección cristiana.” Hay otros caminos, “Pero por el camino de María se avanza más suave y tranquilamente.” Todo eso hace María por nosotros. Con sus cualidades: fuerte y tierna, admirable y pura, refugio y dulzura, segura y apacible, “… te apoya con su poder, te ilumina con su luz, te inflama con su amor…” 

Así es Maria, Torre de Marfil.

Por Leidy del Carmen Rosado Novelo

Equipo Fatimazo por la Paz 

No. 31 Serie Letanías Lauretanas 

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