¡Rezad, rezad mucho! 

¿Qué pudiéramos decir en honor de la oración?

El mismo Señor, a Quien corresponde el honor y la fortaleza por los siglos de los siglos, oró también.


Para conocer la voluntad de Dios en todo momento, necesitamos elevar continuamente a Dios nuestras plegarias por medio de María. El cumplimiento de la voluntad divina depende también de nosotros.

El Ángel de Portugal nos recordará la oración de adoración, como parte esencial de la misma naturaleza del hombre que ha sido creado para adorar. Y así el corazón del hombre está inclinado a ofrecerse, amar y dar culto a Dios.

Para ser fiel a la gracia hay que padecer muchas veces. No olvidemos que el sufrimiento es una gracia, es una gracia de conversión, es gracia de predilección, y gracia de predestinación. Por los méritos de Cristo, nos dice San Pablo, se os ha hecho la gracia no sólo de creer en Él, sino también de padecer por su amor. El cristiano puede gloriarse en la Cruz de Cristo. Así en este mundo no se puede hacer nada importante sin lucha. Los grandes cometidos de la Divina Providencia nunca se Cumplen sin grandes dificultades.

"Ofreced a Dios un sacrificio como acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y como súplica por la conversión de los pecadores."

La salvación de las almas individuales nos viene solamente por la Gracia de Dios, ganada para nosotros por la muerte de Cristo en la Cruz. Es solamente por la Gracia que cada hombre, mujer y niño pueden cumplir con su deber diario. Es solamente por medio de la realización de muchos miembros de la sociedad cumplidores del deber asignado por Dios, que la humanidad pueda vivir en paz como Dios se propuso. Por eso, es solamente por la Gracia que la sociedad se liberará del hambre, de la guerra, de la opresión y de la injusticia.

El Siervo de Dios Fulton Sheen escribió:

"El mundo cambiará cuando cambiemos nosotros. Pero nosotros no podemos cambiar sin oración, y, a este efecto el poder del Rosario es incomparable."

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