¿Rezar el rosario… bien? o como lorito

Tere Fitzmaurice de Palomeque

Ha terminado el mes de octubre, mes dedicado al Santo Rosario y mes en que conmemoramos el Milagro del Sol en Fátima hace 100 años.
La Iglesia le dedica un mes entero a esta Devoción y la Santísima Virgen en sus mensajes no cesa en pedirnos que lo recemos.
¿Sería posible que la Santísima Virgen nos insista tanto en que recemos el Rosario, solo para que le recitemos Padres Nuestros y AveMarias como loritos? en varias ocasiones me lo pregunté y me parecía imposible, sospechaba había algo más.
La verdad es que rezar 5 veces un padrenuestro seguido de 10 avemarías anunciando –sin contemplar- cada misterio, no es rezar un Rosario, es rezar, más bien, una parte muy pequeña del Rosario.
Gran consejo aquel, el que un buen sacerdote me dio un día: lee la Carta Apostólica de Juan Pablo II sobre el Santo Rosario. Y ahí encontré, en el Capítulo III la clave: El Rosario es una oración completamente centrada en Jesús “el centro del AveMaría … es el nombre de Jesús”. Es decir, María, NO ES el centro del Rosario, pero ESTÁ EN el Centro, que ES Jesús.
¡Y repitiendo el Ave María, es María quien nos ofrece un tiempo para contemplar, con Ella, al Hijo y poder ir aprendiendo de El! Así que el Rosario no es únicamente una oración vocal, es también y, sobre todo, una oración contemplativa.
En la misma Carta, Juan Pablo II cita a Pablo VI que nos advierte: “Sin esta (la contemplación), el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: ‘Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad’ (Mt 6,7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza”.
Si hoy me preguntan, podría describir el rezo del Rosario así: María, desea nuestra repetición, para que descubramos a Jesús por medio de la contemplación, pues bajo la acción del Espíritu Santo, más que hablar, durante el Rosario, hemos de escuchar. Si, la repetición de las oraciones son un tiempo que María nos ofrece para escuchar.
«Sabéis que es necesario rezar y debéis hacerlo meditando y recordando lo que Jesús ha hecho y sufrido por nosotros: los misterios de su infancia, de su pasión y su muerte, y de su resurrección gloriosa. Recitando vuestro misterio o decena, seguís la inspiración del Espíritu Santo que, instruyéndolos interiormente os lleva a imitar más de cerca a Jesús, haciéndonos rezar con María, y, sobre todo, como María» (Sn. Juan Pablo II).
Cuantas veces no habremos subestimado el valor del Rosario por considerarlo únicamente un método repetitivo y monótono!
Y es que, contemplando las escenas del Rosario, podemos descubrir y profundizar en la vida de Jesús y María y en todo lo que se basa nuestra Fe Católica, para poder prolongarlo y hacerlo realidad en nuestra propia vida.
El Santo Rosario, es el medio por el que aprendemos de Jesús para imitarle y ser buenos cristianos. Como el futbolista que asiste sin fallar a los entrenamientos para poder ser cada día mejor jugador. Con todo y lo que eso significa: esfuerzo, constancia y sacrificio, pues el resultado merece la pena, ser un buen futbolista.
¿Pero, como contemplar los misterios y evitar la divagación? ¿Y que pasa si me distraigo? Cuantas veces a la mitad de las Aves Marías, ya fuimos de compras, o nos encontramos solucionando pendientes…. y nos forzamos a regresar nuestra mirada interior al misterio que estamos contemplando una y otra vez… cuando eso me sucede, yo me imagino que la Virgen me contempla sonriendo, como cuando yo sonreía al ver a mis hijos intentar una y otra vez amarrarse los tenis…. y recuerdo las consoladoras palabras de San Juan XXIII: “El peor Rosario es el que no se reza”.
Una forma que ayuda mucho y ha sido recomendada por los Papas, es que después de enunciar el misterio, se lea algún versículo de la biblia y dejar un silencio, el suficiente, para poner la escena en la mente y el corazón. Otra forma, es hacer una meditación cortita antes de comenzar las oraciones o apoyarse en las reflexiones de algún Santo. Pablo VI recomienda mencionar mentalmente el misterio que se medita después de pronunciar la palabra Jesús.
Estas son solo algunas ideas que nos pueden ayudar a tratar de mantener la atención del corazón y de la mente en el pasaje que se contempla, y así poder orientar nuestro rezo precisamente a la lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el tema de la oración: “La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar ‘los misterios de Cristo’ como en la lectio divina o en el Rosario. Esta forma de reflexión orante es de gran valor.” (CIC 278)
¡Como se asemeja la práctica del Rosario bien rezado con la tan recomendada forma de oración llamada lectio divina!
Que la acción del Espíritu Santo permita, a quien haya leído estas líneas, encontrar una manera de mejorar la forma de rezar el Santo Rosario para poder obtener todos los frutos que ofrece esta Devoción, pues sí que hay de formas a formas de rezarlo, desde el rosario rezado al aire, como lorito, hasta llegar a aquel en el que el tiempo de hacerlo es un tiempo dedicado exclusivamente a Dios y a Nuestra Madre…. hoy puedo afirmar que rezar el Santo Rosario es la mejor forma de conocer, amar e imitar la vida de Jesucristo, ideal de todos los que nos llamamos cristianos.
Enamorarse del rosario significa enamorarse del Evangelio, enamorarse también de María y de todas las cosas que ella guardaba y meditaba en su corazón.

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